Quería aprender idiomas leyendo. Había dado con un método que me convencía, el diglot weave: lees un texto en tu idioma y, poco a poco, algunas palabras aparecen en el que estás aprendiendo, hasta que el texto acaba casi entero en él. Busqué una app que lo hiciera así y no la encontré: las que había no estaban en español o no eran gratis.
Así que decidí hacerla. No sabía programar; como mucho, leía un poco de código. Me apoyé en herramientas de inteligencia artificial para la parte técnica y para pensar la marca, y fui aprendiendo sobre la marcha. La idea estuvo clara desde el primer día: usar cuentos y clásicos de dominio público, historias que todo el mundo conoce, y que cada capítulo tuviera un poco más del idioma nuevo que el anterior.
El nombre
Costó. Cada nombre que me gustaba ya lo usaba alguien. Al final apareció Talixea, que guarda todo lo que quería decir: tale (cuento, en inglés), lexis (palabra, en griego) y la idea de tejer dos idiomas en una misma historia. El logotipo es justo eso: una T por la que pasa un hilo.
Los pequeños hitos
- El primer registro que funcionó. Después de muchos errores, la app por fin me dejó crear una cuenta y entrar. Lo que escribí en ese momento fue esto:
«Lo hemos conseguido, me deja entrar».
- talixea.es. El dominio costó 6,95 euros. Conectarlo llevó bastante más que eso, pero el día que la web cargó con su propio nombre fue el día que dejó de parecer un experimento.
- La primera vez que Plus se activó solo, después de un pago de prueba: la parte que hace posible que el proyecto se sostenga.
- Los 40 libros. Cuentos, mitos, clásicos y aventuras, adaptados y revisados uno a uno en seis idiomas para que se puedan leer de verdad, no solo traducir.
Hoy
Talixea sigue siendo un proyecto independiente, hecho en España. Por eso 16 de los 40 libros son gratis: empezó porque lo que buscaba no lo era. Si algo no funciona o se te ocurre cómo mejorarlo, escribe a info@talixea.es. Lo leo todo.
Quien hace Talixea